El hombre muerto ya está vivo. ¡Qué dicha haber nacido!
El hombre muerto ya murió y como muerto no puede ser ofendido.
Para el hombre muerto todo es aprendizaje y ganancia, de la vida solo se lleva experiencia.
Su cuerpo es prestado y como muerto que está, sabe que ese cuerpo le será reclamado.
El hombre muerto todo lo arriesga todo, él ya murió, en el pasado.
El hombre muerto siembra y espera a la planta del otro lado, bien deshecho, compostado.
Para el hombre muerto la vida es un milagro, un misterio, y la muerte lo conocido.
El hombre muerto ya está muerto, no le importa perder...
¡Qué dicha haber nacido!
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