Ya antes en algún escrito creo haber hablado del modelo tripartito del yo superior, el yo consciente y el yo inferior. El yo inferior siendo el que acarrea nuestras heridas pasadas, el yo superior siendo nuestro yo más elevado y el consciente el punto medio entre los dos.
Ayer antes de irme a dormir pensaba en que increíble que es mi yo superior. Es esa parte de mi que siempre sabe la respuesta. Sabe hacia donde ir y que es lo que quiere. Lo único que hace falta es darle espacio para que se pueda expresar, para que nos hable y solas las respuestas vienen.
A veces es tomar un te, a veces leer algo, puede también simplemente ser quedarnos sentados mirando la nada y en ese momento, las piezas empiezan a acomodarse.
Creo que uno de los grandes desafíos que tiene nuestra sociedad es el de ir soltando actividades, procesos y malos hábitos que en gran parte lo que hacen es cubrir y apagar la voz de ese maestro que tenemos dentro.
Confío en que poco a poco, bajando el ritmo, lo bueno solo va a empezar a emerger.
Que vivan los magos.
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