Estaba ahí, en el tren, en el furgón. Como siempre con mi bici yendo de un lado a otro haciendo de las mías. Sin embargo me estaba pasando algo, había algo que me incomodaba y no entendía bien que.
Estaba un poco enojado por no poder viajar cómodo, por tener que estar siempre parado y sintiendo que me empujan una y otra vez. Empecé a pensar y cuestionar que porque había tanta gente sin bicicleta en el furgón, y que si en ese vagón no tenían prioridad quienes portaban bicicleta. Me empecé a sentir distinto, como con más privilegios. Me entró la di-visión.
De repente estaba mirando las facciones de una chica que tenía justo frente a mí y sin más motivos que los que mencioné me vi odiando sus formas. Era como una catarata de pensamientos sin sentido que trataban de colarse en mi mente como fuera.
Fueron tantos y tan ilógicos que simplemente rebotaron... en el momento en que me vi odiando.
Que vivan los magos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario