jueves, 28 de abril de 2022

Cuidad querida

¿La escuchás? ¿Te pusiste a escucharla?

Parece que estamos dentro de un volcán. No, estamos dentro de una ciudad. Motores, metales. Todo cruje. Se raspa, chilla, se erosiona. Se gasta, se rompe, se consume. Ensucia.

Es gris, oscura, no tiene muchos horizontes, la gente está triste, usa caretas. Está todo rodeado de cemento, piedra que fue hecha polvo, se hace líquido, toma forma. 

Árboles. Pobres los árboles. Héroes del martirio. Atrofiados, contorsionados. Rebuscados, sucios, tristes, amputados, enjaulados, encerrados, sufren. No están felices acá. ¿Alguien los ve? ¿Los escuchan llorar?

Ciudad, digo yo. ¿Quién sos? ¿Quién te parió? ¿Hija de quien sos? ¿Quién pudo construir esta bestia? Esta mancha gris que hace tanto ruido. 

¿Dónde estás señor? No te escucho. Suena tan fuerte la Panamericana, que no te escucho. A veces un poco se calma, y oigo tu murmullo. 

¡Que orgullo el tuyo ciudad! ¡Soltame por favor! Soltame.. ¡En serio! ¡Me quiero escapar!

Y sigo acá, con éstos zapatos de goma, que en el cemento se agarran bien. 

Sigo acá escuchando todos estos metales y explosiones que no paran. Sigo acá y no se para que sigo.

Ciudad bendita… ¡Si tan solo te escucharan!


No hay comentarios:

Publicar un comentario