Dejo de trabajar, corto un momento.
Mi cabeza se distrae y yo no puedo evitar volver a escribir.
Tengo algo en el pecho, una sensación linda, algo que quiere expresarse, y por eso acá estoy.
Algunos me tildarán de utópico, otros de soñador. ¿Cómo si eso fuera algo malo no? Paren de ser tan haters. Escuchense un segundo. Suenan mal, suenan enojados. ¿No lo ven?
Es que tenemos TAN reprimidos nuestros sueños, TAN reprimidos nuestros niños interiores. ¿Qué es lo que tu yo de 5 años quiere? ¿Te acordas de vos de niño/a? ¿Sigue vivo ese niño en vos?
Tengo una sensación y es muy simple, muy sutil. Como la gran mayoría de las cosas que son lindas en este mundo.
Es tan delicado, es tan frágil que siento que apenas lo exprese, ya se va a ir. Como una gota de rocío, como un estornudo.
Tengo la sensación de que estamos ahí, de que nos falta muy poco. No tengo idea de cuánto tiempo es. Tal vez sean años, tal vez sean décadas, tal vez sean días. Quien sabe…
Tengo la sensación de que estamos a un paso, de que ya casi lo podemos sentir, ya casi lo podemos tocar.
Estamos ahí de volver a confiar. Estamos ahí de cambiar nuestra relación con el dinero. Estamos ahí de dejar nuestros orgullos atrás y hacer y ser lo que realmente queremos.
Estamos ahí de animarnos a jugar, estamos ahí de animarnos a ayudar.
Ahí nomás de dejar salir nuestros sueños. De dejar salir nuestras fantasías, nuestros deseos.
Algunos ya lo están logrando, algunos ya están surfeando sus sueños. Que vidas lindas que cada tanto vemos. No deben ser fáciles, ninguna creo que lo sea, pero algunos ya se animaron, y ya los podemos ver.
No todo tiene que ser trabajo, y esfuerzo y sacrificio y sufrimiento. Este mundo está diseñado para la abundancia, sin embargo la descreimos.
Estamos ahí de volver a creer, de volver a amarnos a nosotros, de volver a confiar y recuperar la paz. La tenemos ahí nomás, a unos centímetros.
Tal vez el engaño, sea que seguimos buscando fuera. Cuando la respuesta, la llevamos dentro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario