Los escucho, los vengo escuchando y cada vez suenan más fuerte.
Son ex amigos, ex compañeros, hermanos, colegas, perros.
Rebeldes, rebeldes con causa.
Almas libres que decidieron decir basta.
Decirle basta a viejas formas, a formas que ya no nos sirven, que ya no funcionan.
Para que cambie el sistema, lo que hay que cambiar es la forma, me decía alvarito el otro día detrás de una nube de humo.
Porque según la complejidad la forma, y según la forma, es como fluye la energía.
Me le quedé mirando, en ese momento no entendí mucho. Pero ahora se me pegó, lo veo por todos lados. Según la forma es como fluye la energía. TAL CUAL.
Y son almas libres, que dijeron basta. Basta a una forma vieja. Basta a esos tratos que desgastan. Basta de robarnos energía. Basta de tener que decir basta. ¿Cómo cansa no?
Cada uno está siguiendo su camino, y si los miras de lejos, cada camino es bien distinto, apunta para su lado. Pero en realidad, estamos caminando sobre una esfera, y en una esfera, si haces una línea, y le vas dando vueltas, y después haces otra línea y también le vas dando vueltas, inevitablemente en algún momento se cruzan.
Y los ves, lo ves como evolucionan, nos vamos viendo, nos vemos crecer, nos vemos fracasar, nos vemos renacer, nos vemos volar.
Y todo se va grabando en la mirada, todo lo absorbe el alma, queda registrado. Nos vamos puliendo, vamos aprendiendo.
Cada uno camina, va tanteando, el miedo soltando. Y por puro magnetismo, de a poco el corazón se va acercando, hacia esos sueños, hacia esas sensaciones, hacia esas imágenes que desde siempre estamos anhelando.
A esa palmada en la espalda de tu viejo. A ese abrazo eterno de mamá. A esa mirada cómplice de tu amigo, de tu amiga, que la querés con el alma. Que no te explicas cómo llegaste a quererla tanto.
Y así nos vamos iluminando, los unos a los otros, cada uno con su camino. Cada uno buscando.
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