Listo, ya está Martín. Te tocó acá.
Ya sabés como es. Si, está bien, podría haber sido en otro planeta, en otro lugar. Dónde la gente se quisiera más, en dónde la especie dominante sepa como manejar las energías.
O tal vez al menos reciclar el agua, o no cagarle y mearle encima. Si, está bien. Entiendo toda tu frustración, pero acá es así, ya sabés como es, para algo te habrá tocado acá.
Además ya basta de la queja, sabes que encima estás en Argentina. Acá la queja es casi un deporte nacional. Todo el mundo se queja todo el tiempo. ¿Sino que es la tele? Es un streaming constante de voces que se quejan. Y ya sabes que ese show, no es nada sano.
Ya viste como está la abuela. Con todas esas voces en la cabeza, que lo único que hacen es echar culpas, quejarse, enjuiciar, y maldecir todo el día.
La tele es una máquina perfecta, para maleducar a la mente, y darle rienda suelta a un montóooonnn de pensamientos sin sentido, que lo único que generan, es malestar. Y eso no, eso si que no lo queremos dentro nuestro.
Ya sabes que lo más fácil, lo que mejor te hace es de toque, así rápido, y sin dar mucha vuelta, pararla de pecho amigo. ACEPTAR. Si, así es ACEPTAR.
Cuánto más rápido aceptamos y abrimos así, bien grande los brazos y ponemos el pecho y sacamos el corazón para afuera, más rápido nos absorbemos todo el malestar, todo eso que no nos gusta, lo neutralizamos. Dale, si vos sabes como funciona.
No te queda otra, que trabajar en tratar de emitir buena energía al mundo. Si, ya se que parece como que no cambia nada. Pero sabes que para vos, lo cambia todo. La buena vibra, la buena actitud, es como un músculo, hay que trabajarlo. Estar arriba es un ejercicio constante, y sabes que relajar, a nosotros no nos dura mucho, así que dale, metámosle.
El mundo está en esa, ya lo sabes, la mayoría está haciendo lo que puede, y venimos de siglos y siglos de violencia, de malos tratos, de esclavitud, de abusos, ¿Qué esperabas? ¿Estar comiendo margaritas en las praderas? Bueno no, ahora no. Ahora estás acá, en la ciudad, aspirando humo, rodeado de cemento y tenes esta vida que tenes. ¿Ah, no te gusta?
Bueno, no pasa nada. Movete. Te podes mover, y usar toda esa energía de la queja, para cambiar tu vida, e ir hacia ese lugar que queres.
Pensalo, si una buena cantidad de personas hiciese lo mismo, se pusiese en marcha y empezara a caminar hacia esa vida que sueña, te aseguro, que el mundo, en no mucho años, sería un lugar mucho mejor.
Pensalo.
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