Estoy saliendo de un proceso interno que me llevó todo un año. Finalmente pude descansar un poco y confiar más. A veces lidiar con las expectativas y frustraciones internas no es nada fácil.
Solemos ser sumamente exigentes con nosotros mismos y al parecer esa presión de la exigencia que parecía ser útil, termina desgastándonos e incluso nos deja sin energía para el disfrute.
Todavía me cuesta encontrar el punto medio, puede que sea un trabajo de toda la vida. Es un punto que oscila entre el relajo y la contracción. Tiene que ver con no relajar de más lo cual nos podría llevar a no concretar como queremos, ni tampoco contraer o tensionar de más, lo que podría ocasionar que lastimemos a alguien en el proceso incluyéndonos a nosotros mismos.
Algo que me parece increíble es que terminamos hablando de la TENSIÓN. Que tanta TENSIÓN le ponemos a un proceso o trabajo. Tranquilamente también podríamos usar la palabra ATENCIÓN. Esta correlación es algo que me ha maravillado desde que la descubrí.
Que tanta atención le ponemos a algo nos puede llevar al punto medio que estamos buscando.
Tal vez cuando le ponemos demasiada atención a un suceso, lo tensionamos, se resiente y falla, y por otro lado cuando la atención es poca, no existe una fuerza o tensión suficiente como para que el suceso ocurra.
Por último quiero agregar que la palabra intención me está quedando a la vuelta de la esquina y creo que está sumamente relacionada con todo esto.
En síntesis. Si prestamos atención, se tensiona, hay fuerza. Si es de más tal vez se quema y se corta, si es de menos, ni siquiera brota. Equilibrio, punto medio. Parecen ser palabras en donde el pensamiento desemboca.
Que vivan los magos.
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