jueves, 23 de agosto de 2018

Chi Kung

Hace unos dos años, gracias a un amigo, tomé por primera vez una clase de Chi-Kung. En ese entonces creo que fue una decisión casi inconsciente. De todas formas, fue inmediato, ahí estaba, practicando y absorbiendo todo ese conocimiento que me hace tan bien. 

Todavía recuerdo la primer clase en que mi maestro de ese entonces me comentó que justo en el momento en que le había pedido la clase, se le había cancelado otro compromiso, con lo cual quería decir que algo de importancia debía de tener mi visita. Me hizo sentir bien. 

Esa clase, la primera en mi recuerdo, fue sumamente mágica. Recuerdo estar haciendo los movimientos que el me indicaba y de repente en uno de ellos sentir como una corriente de calor me recorrió desde el hombro al brazo. 

Más tarde Dario me explicó que eso era normal, que uno de los propósitos de la práctica era el de mover el Chi, es decir la energía, a través del cuerpo.

Fueron lindos meses de práctica juntos. Creo que el tiempo suficiente como para enamorarme de la disciplina. Realmente extrañaba la disciplina de las artes marciales. Fueron para mi desde pequeño una gran maestra y hoy la vuelvo a valorar nuevamente. 

El Chi Kung me permite conectarme con el cuerpo, a la vez que ayudo a mi mente a hacer foco. 

Otro de los aprendizajes que estoy teniendo es el de poco a poco adentrar en los posibles movimientos del cuerpo y conocerlo cada vez más. 

Siento que esto recién empieza y que queda un gran camino por recorrer. 

Le recomiendo a todo aquél que esté buscando una disciplina para meditar a la vez que se mantiene en forma e investigar, leer y si es posible adentrar en esta práctica tan abundante. 

Que vivan los magos.


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