Que simple que es todo. Bastante simple. La que complejiza es la mente. La que lo complejiza todo es la mente.
Te tomás dos copas de vino, y ya la cabeza baja de ritmo. Se pone a pensar en cosas más felices. Tiene que ver con cambiar el ritmo. Con frenar un poco. Con parar la pelota. Siempre me gustó mucho como juega Román. Que para la pelota, frena, mira. Como nos cuesta parar la pelota. ¿Tan difícil es frenar
Mirar, ver cómo están parados los jugadores. Ver como es lo que te rodea, después, decidir.
Es más despacio. Sin apuro. ¿Para qué corremos? ¿Para llegar dónde? Corremos, corremos, corremos y terminamos cansados, dando vueltas en círculos. ¿Para qué? ¿Para qué? ¿Por qué no paramos la pelota? Disfrutamos, miramos, respiramos. Frenamos.
Disfrutamos. ¿Qué sentido tiene vivir, si en verdad no lo estamos viviendo? Sintiendo. ¿Escuchás, escuchas lo que estás haciendo?
Tiene que ver con recordar con bajar el ritmo. Rezo, invoco, que las personas nos demos cuenta de que si paramos un poco la pelota y miramos, en una de esas, encontremos la verdad.
Que vivan los magos.
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