Sin lugar a dudas durante un día, tenemos o mejor dicho "escuchamos" cientos, sino miles de pensamientos.
Algunos son bien grandes y densos, los procesamos varias veces hasta que logramos soltarlos. Otros son más livianos y hasta fugaces, creo que apenas nos rozan. Como si las manitos de la mente se esforzasen para agarrarlos.
De todos esos, creo que solo unos pocos están hechos de oro, y uno de cada muchos de oro, es diamante.
¿Cuál es la diferencia? te preguntarás. Bueno, es algo así; un pensamiento de oro puede ser por ejemplo: "Lo que hay es suficiente" o "Rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita". Los pensamientos de oro son aquellos que nos protegen de la escasez, son esos que nos permiten blindar nuestra mente protegiendo la verdad. Eso que cuando removemos todo, brilla, late por si mismo... la abundancia.
Y después están, como bien decíamos, los diamantes. Los diamantes son únicos, van bien al centro, son esos que son fuente de abundancia. Un diamante es por ejemplo: "todo es vibración" o "Los polos opuestos se tocan".
Los diamantes son preciosos. Recomiendo guardarlos con cuidado, y tenerlos a la vista, ya que cuando la escasez amenaza, y el blindaje de oro se quiebra, son los diamantes los que barren todos los fantasmas y nos vuelven al origen.
Para concluir, mejor bajar, mejor menos pensar, mejores pensamientos y a proteger la abundancia, que es lo que pasa solo, cuando no nos resistimos.
Que vivan los magos.

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