viernes, 24 de agosto de 2018

Hacer con ganas

Hace no mucho tiempo empecé a prestar atención a las distintas actividades que hacía y cómo las estaba haciendo. 

Me empecé a dar cuenta de que algunas me salían realmente bien. Les ponía empeño, me preocupaba por los detalles, buscaba constantemente formas de mejorar lo que hacía y si algo no andaba bien o no funcionaba, lo resolvía de forma creativa. 

Por otro lado, había otras actividades con las que no era tan cuidadoso, sino más bien las estaba haciendo solo para "cumplir", para poder decir "listo lo hice". Las hacia de forma apurada, sin cuidar los detalles, casi lo opuesto a lo que describí en el párrafo anterior. 

Entonces me surgió preguntarme: "¿Cuál es la diferencia entre estas dos?" "¿Por qué unas las hago con verdadero empeño y las otras no?" 

La pregunta todavía no la he terminado de responder, es más, la sigo respondiendo. Sin embargo, encontré la punta de un hilo del que estoy tirando y al parecer es bastante largo. Las ganas. 

Parece ser que una de las claves podría ser esta. Inevitablemente cuando detrás de una actividad hay ganas, todo el resto aparece solo. 

Casualmente o no, la palabra ganas, se parece mucho a ganar y si buscamos su etimología, viene de ganas = gozo, contento. 

Todavía estoy tratando de entender a las ganas, de donde provienen, si las podemos generar. De algún modo siguen siendo un misterio. 

Seguiré aprendiendo. 

Que vivan los magos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario