jueves, 29 de marzo de 2018

Avanzar hacia la luz

Si te acercas mucho al fuego, te podés quemar. Sin embargo, si sabes ser prudente, el fuego es un gran maestro, un guía. 

Llega un momento en la existencia de un ser, en que su corazón empieza a saber exactamente que es aquello que lo hace latir. Aparece algo que irradia luz. 

Al principio puede que la luz sea tan fuerte que incluso queme, o encandile, podemos sentirnos confundidos, asustados, y porque no, asustar a quienes nos rodean. Es lógico. A veces se asustan tanto que nos agarran, temen perdernos, pues nosotros ya encontramos nuestra luz. 

La luz, como el fuego, es poderosa. Hay que saber tratarla con cuidado. A veces encandila tanto que nos perdemos. Se potencian tanto nuestras virtudes como nuestros defectos. Es una llamada a sanarnos. Inevitablemente toca frenar. Respirar. Mirar a los costados. 

Creo que una vez que aparece esa luz, ya no hay escape. En mi caso me está tomando varios años aclararme, y también animarme a avanzar con paso firme. Fueron años duros, de mucha sanación, de dejar muchas cosas atrás. De aceptar muchas y mucha maldad y de a poco no elegirla, no corresponderla. 

Ahora toca avanzar. Toca caminar hacia la luz, y crear desde ese fuego. Alimentarlo, jugar con el. Sabes que está ahí, hace años, vidas que te está esperando. ¿Qué esperás para visitarlo? Para mimarlo. 

Que vivan los magos. 

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