Ritmos, subritmos. Partes grandes y partes chicas, proporciones que sumadas y secuenciadas, se convierten en canciones.
Ramas grandes, se afinan, se parten, se ramifican y se subdividen siguiendo proporciones. Al fin y al cabo pareciera que todo sigue los mismos patrones.
La creación tiene ritmo, ya lo demuestran así las canciones, que siendo secuencias de ciclos, partes entrelazadas, nos enseñan y nos muestran que siempre existen más y nuevas opciones.
Partes de partes, que se reparten, comparten, rompen y agrupan queriendo cada una de ellas ser únicas, mostrarnos sus dones.
La creación es infinita, ilimitada, desproporcionadamente abundante a la vez que estéticamente agradable, creativa.
Ya no me alcanzan las palabras para definir la perfección que se esconde detrás de la inteligencia divina, y todo, hasta la más mínima creación parte del mismo lugar, del mismo orden.
Son partes, partes de partes, divisiones, que aunque a una parte de nosotros le cueste aceptarlo, la verdad es esa, somos tan solo una parte, de algo mucho más grande, que hoy muy de a poco estamos empezando a sentir, en nuestros corazones.
Que vivan los magos.
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