Allá por aquella época, y hablando de polos, aparecían también algunas joyitas del conocimiento. Una de ellas es el kybalión. Este escrito es una de las piezas más útiles que deben haber sobre el planeta. Ya arranca diciendo "para el que quiera escuchar hablo", es decir que quien no está para abrirse y dejarse permear por ese conocimiento, mejor que siga de largo.
Ni hablar de Hermes Trismegisto y toda la caja de misterios que destapa ese nombre. El Kybalión es el inicio, es conocer las reglas de juego. La verdad es que me parece un poco cruel que la gente se esté lanzando a la vida sin siquiera conocer mínimamente cómo es que funciona esta Matrix.
Tantas clases desperdiciadas, tantas revistas y libros impresos. ¿Cómo es que a nadie se le ocurrió escribir sobre cuáles son las reglas que rigen esta realidad?
Como para tener una base al menos, un piso sobre dónde pararse, y desde ahí vivir, sino, es lógico que compremos hacer el mal. ¿Qué es el mal? El mal hoy el día cotiza en bolsa, sin embargo, quienes invierten ahí, no saben del retorno de esa inversión.
De chico en catequesis lo que me pasaba era raro. Era como si sintiese que todo eso que me estaban contando ya lo sabía, pero como que no estaba tan bien explicado, aburría. Y no tenía sentido porque Jesús era un bendito súper héroe. Sin embargo la historia se contaba con pena, con olvido.
Que vivan los magos.
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