Una imagen vale más que mil palabras, entonces la pregunta es ¿Cuántas imágenes caben en una palabra? o tal vez ¿En cuántas imágenes cabe esta palabra?
Las palabras son hermosas, todas y cada una de ellas representa una verdad. La verdad de las palabras, así como la verdad de muchas cosas se encuentra en su origen. Está cerca de aquellos que primero las pronunciaron, que acuñaron su sentido, su significado.
Buscarlas en el diccionario está bien, sirve. Sin embargo, si realmente queremos saber de donde y hacia donde apunta una palabra, es muy importante ir al origen, a su etimología.
Hay palabras para todo. Ellas forman el código que nos ayuda a comunicarnos. Transmitir mensajes, saber. Lo que si no hay, y este es uno de mis grandes descubrimientos y acá lo comparto, son palabras malas. El mal, en las palabras, no existe.
Las palabras por si solas, son impecables. Son buenas. Somos nosotros quienes les damos una connotación no tan buena, los que les cambiamos el sentido. Ellas son como los números, una fórmula, que cuando no se usa bien, como toda fórmula, tiene sus consecuencias.
La palabra es un regalo, un don, así como la comunicación. Para aquellos que lo vemos, sigamos tarareando la canción, que sincronizando la visión y el corazón no hay tempestad que apague este fogón.
Que vivan los magos.
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