martes, 13 de marzo de 2018

Soy Brujo

Soy Brujo. Ya no lo puedo negar, ni tampoco ocultar. Uno de los primeros recuerdos que tengo es en mi primer cuarto, a los pocos años de edad mirándome las manos. Estaba convencido de que algún tipo de energía iba a salir de ellas. No pasó. Me frustré un poco. 

Pasaron los años y entre una y otra disciplina fui aprendiendo que había algo más que el mundo material "perceptible" por nuestros sentidos. Había un mundo interior invisible. Un mundo que las personas no estaban registrando. 

A todos estos pensamientos que me recorrían se les sumaba la voz de mi padre diciendo "está todo en la cabeza", "está todo en la cabeza", "está todo en la cabeza". Era casi como un mantra. De chico nunca lo terminé de entender bien. O lo entendía tanto que me asustaba. 

Ya en la adolescencia empecé a descubrir un mundo interior bastante abundante, supongo que algo tuvo que ver el acuarismo. Creo que para un niño, tener la posibilidad de armar, probar y experimentar haciendo o gestionando un ecosistema por si mismo, en mi caso un acuario, es un regalo divino y una fuente de conocimiento tan abundante y tan rica que se lo deseo a cualquiera. 

En parte siento que mi gran búsqueda por interrelacionar y unir el conocimiento viene de ahí, de haberlo visto con mis propios ojos. De haber podido apreciar y percibir que los hilos de la creación y del conocimiento trabajan en conjunto para crear y sostener la vida, así como una guitarra precisa de varias cuerdas sonando al unísono para que se produzca un acorde. 

Pausa. Acabo de encontrar un hilo. Voy a seguir tirando de esta cuerda. Creo que acá hay buena data. La seguimos mañana. 

Que vivan los magos.  

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