martes, 12 de junio de 2018

El Sueño 3

Otro cambio tremendamente revolucionario fue el que se dio en la construcción, ya ni me acuerdo como fue, sin embargo en cuestión de años surgían casas y casas armadas con materiales naturales. 

Hoy las hay hechas con tierra, otras más de paja y mis favoritas que son las de cáñamo. Se imaginarán que el cáñamo ya fue legalizado, ya no hay persecuciones innecesarias o un gasto de recursos para destruir algo que es realmente valioso. 

Creo que uno de los grandes aciertos de esa última gran presidencia fue la excelente educación y conocimiento que empezó a fluir a través del pueblo Argentino. Fue un conocimiento que no solo era sólido desde lo técnico, sino también desde lo etéreo, desde los valores. 

Las infraestructuras, las tecnologías y la regeneración de los campos y la tierra, todo eso pudo venir gracias a que las personas fueron habilitando todo eso en su interior. Gracias a que los medios de comunicación pasaron a ser educacionales, la gente empezó a entender y con el entendimiento vino la fe, y la bola se puso a rodar. 

A medida que más gente creía, más gente entendía. Con esa motivación empezaron a mejorar los humores en los trabajos. Los Argentinos empezaron a encontrarle un propósito a su día a día y de a poquito los sueños fueron floreciendo. 

A todo esto lo acompañaron fuertes regulaciones y miles y miles de agentes (muchos de ellos ex policias) que ahora luego de un par de años de educación, pasaron a ser auditores que se dedican a velar por la protección del bien común. 

Las campañas de comunicación trabajaron (y aún lo hacen) durante años para esclarecer el concepto de bien común y mostrarle al pueblo que si eso se cuidaba, la comunidad estaba cuidada. 

Toda la lógica educacional estaba apoyada en que si el interior (o espacio común) de una persona o comunidad está sano, entonces el resto también lo estaría. Al igual que sucedería con una planta, o un corazón. 

Continuará...

No hay comentarios:

Publicar un comentario