A veces siento que lo se todo. Otras, que no se nada. Y es la misma situación, la que una y otra vez me juega una mala pasada.
Uno de los riesgos más grandes de quienes buscan la verdad, es que apenas creemos sostenerla, esta se desmorona, se escurre como agua entre las manos.
La verdad es como el aire, está en todos lados y a la vez no está, es invisible a los ojos, y a la vez la respiramos. Cuando queremos demostrarla hacemos el ridículo por el simple hecho de mostrar lo obvio, lo que todos saben.
Me he visto y me sigo viendo, haciendo, riendo, sintiendo, a veces con buenas intenciones y otras no tanto. Mi desafío es descubrir cuando me miento y porque me violento. Supongo que estaría bien tratar de vivir más lento.
La vida es movimiento y me pasa que todo mucho lo siento. Voy a tratar de tener fe y de seguir avanzando, hacia mi propio encuentro.
Que vivan los magos.
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