Me expando, siento que todo crece.
Me animo a tener esas charlas que me dejan temblando.
En donde cada palabra cuenta, en donde cada palabra arriesga.
Se abre campo y la mente se apaga. Hay más silencio.
Por dentro la llama arde, y el sentir mejora.
¿Qué tanto podemos sentir? me pregunto.
Tengo ganas de bailar, tengo ganas de reír.
Rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita.
Vamos a hacerlo, esto recién empieza.
¡Que vivan los magos!
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