Habilitar estructuras de vínculos múltiples, sobretodo empezó a cambiar la forma en que circula el conocimiento de los padres hacia los hijos.
Como te imaginarás, no es lo mismo para un hijo, recibir la enseñanza y energía de dos partes, que de tres, de cuatro o de cinco.
En algunas relaciones el clúster que se ha formado es de 5 por ejemplo. Un número bastante estable y común. Dos mujeres y tres hombres. O también es típico dos hombres y tres mujeres. Este clúster es casi la unión de dos parejas, a través de un quinto que es muy amado por los otros 4 y centraliza y sintetiza las diferencias entre todos.
Otra forma bien estable, es el 3. En donde a una pareja se incorporó un tercero. El 3 fue el primer vínculo múltiple que se formó. El movimiento surgió en Alemania, y cuándo se dieron cuenta de que eran tantos los tríos formados que buscaban legalizar su vínculo, el establishment no tuvo otra opción que reconocerlo.
Volviendo a la crianza múltiple. Digamos que un quinteto tuvo 2 hijos, y los crían entre los cinco.
Esos dos nuevos seres, hacen y se crían con un sentido de comunidad completamente distinto del que existía por allá a principio de siglo.
Cuando un hijo por ejemplo es hijo de un escritor, de un cantante, de un investigador y sus madres son psicóloga y arquitecta, ese ser, en su "forma pensamiento" cuenta con una capacidad de entendimiento asombrosa gracias a las múltiples perspectivas que lo formaron.
Hoy, en los nuevos niños, cada vez más nos encontramos con una interesante combinación de científicos artistas.
Le estamos llamando a esta nueva generación, la generación Da Vinci.
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